Dios y su creación: la fe y la física. Breve intercambio epistolar

Dios y su creaciónEstimados amigos:

Lean este artículo de Boff. Reflexionen acerca de cuanto plantea. Con todo y su sabor panteísta, me luce interesante. No hay que temer a la especulación, incluso a la panteísta: si existe Dios de alguna manera debe dejar vestigios o huellas de su acción en el cosmos físico. Sea mediante oleadas de información (como defiende el teólogo anglicano y físico, especialista en teoría cuántica, John Polkinghorne), sea mediante la creación y presentación de opciones que el ser debe explorar o de un registro de historias posibles y capaces de encarnar; sea como sea, Dios no debe ser tan “excesivamente” trascendente como para estar totalmente ausente del mundo físico, aunque sí de la física.

Bueno, aquí tienen el artículo. Atentamente, Andrés Molina

http://www.redescristianas.net/2013/02/05/particula-dios-o-particula-de-diosleonardo-boff-teologo-y-filosofo/

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Hola, Andrés:

Gracias por el artículo y por tu comentario al mismo. Acabo de leer ambos con interés. Hago dos comentarios.

No me parece a mí que el texto de Boff adolezca de panteísmo, es decir, que sostenga que todo el universo o mundo físico es Dios. Tal sería el caso –o algo semejante– si defendiera que la partícula de Higgs es Dios, pero expresamente se distancia de esa afirmación. Lo que sostiene es que la partícula de Higgs puede ser pensada como la partícula de Dios en el sentido de que es el medio por el cual Dios traería las partículas materiales a la existencia.

Estoy de acuerdo en que el Creador ha dejado huellas o vestigios de su acción en la creación. ¿No era Galileo el que hablaba del libro de la Creación? Benedicto XVI –creo recordar– lo citó positivamente en «Verbum Domini». Además, en el curso sobre «Fe cristiana y sociedad actual» veremos enseguida la vieja doctrina de las semillas del Verbo Creador presentes en la creación, aunque referida sólo a las culturas y las religiones. Estoy de acuerdo, pues, en lo de las huellas o vestigios. Y también en que el Creador no está ausente del mundo físico: la fe bíblica en el Dios providente consiste en afirmar que la actividad creadora no pertenece sólo al pasado, sino que Dios crea también sosteniendo todo en la existencia. Ahora bien, ninguna de esas dos cosas resta nada a su trascendencia más trascendente, es decir, al hecho de que Dios no pertenece en absoluto al mundo físico.

Un saludo para ti y para los demás destinatarios. Cordialmente, Francisco Javier Martínez

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Hola, Javier:  

Gracias por tus comentarios. Lo del «sabor panteísta» del artículo de Leonardo Boff fue una especie de recurso (¿fraudulento?, no sé, pero sí a costa de Boff) para evitar que, por el hecho de haberme gustado el artículo, pueda achacárseme una visión demasiado inmanentista de Dios. Fíjate cómo dije rápidamente y, como si quisiera corregirme, que no hay por qué tener miedo a especular incluso panteísticamente. Como físico, lucho contra cualquier asomo de proclividad a decir ante un nuevo descubrimiento científico: “He aquí una prueba de la existencia de Dios”. ¡Como si Dios fuera una fuerza o un objeto más  del cosmos!

Hay entre nosotros, los físicos creyentes, una velada o manifiesta tendencia a mezclar a Dios con los fenómenos de la naturaleza; a asociar con demasiada facilidad un hecho enigmático (como podría ser la reducción o colapso de la función de ondas, en mecánica cuántica; o el Big Bang, en cosmología) con una acción divina. Me llega a la memoria la entusiasta adhesión de Pío XII a las primeras ideas sobre el Big Bang: la cosmología estaría descubriendo el instante de la creación. Ante aquel entusiasmo, el cosmólogo y sacerdote Georges Lemaître, defensor de la expansión del Universo, actuó con mesura y prudencia, negándose a dar una interpretación teológica de su trabajo científico. Dios está por delante y por encima de cualquier hecho de la física. No cabe allí… y, sin embargo, no debemos detenernos aquí, proclamando unilateralmente una trascendencia que podría conducir al más puro deísmo. Hay que tirar del otro extremo: Dios también está aquí. El Cosmos es transparente a la acción de Dios, como el cristal frente a la luz. Es lo que tú llamas siempre la densidad teologal de lo real: la realidad como sacramento, como rumor de Dios. Si se me conminase a tomar una postura alrededor de todo esto, me acercaría a la idea del panenteísmo de Krause.

Acabo ya. Ah, tengo el artículo de que te hable, el de la visión del tiempo interrumpido. Si no te veo hoy, te lo entrego el lunes próximo. Atentamente, Andrés Molina

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